Hacerte una promesa de amor en este momento ya no es suficiente.

Te doy todo lo que soy y, sin miedo a equivocarme, te daré todo lo que podría llegar a ser.

Estaremos juntos por el amor de Dios hacia nosotros, respetando su voluntad y entregándonos el amor más puro de nuestro corazón, por el resto de nuestras vidas.